NO LLAMES A CASA / Carlos Zanón

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[RBA ‘Serie Negra’]

Confieso que No llames a casa (enero de 2012) ha sido mi primera lectura de Carlos Zanón (Barcelona, 1966); todo un descubrimiento del género negro en una más de sus vertientes. Antes de comenzar a leer la novela, Zanón para mí no era más que otra alternativa; una de tantas con las que el mundillo editorial nos bombardea casi a diario. Vale, saber de él, algo sabía, la verdad, pero no más que de cualquier otro nuevo talento que vaya acumulando premios y reimpresiones. De hecho, del notable éxito de su anterior novela, Tarde, mal y nunca (2010), sí estaba al corriente gracias a las buenas críticas publicadas en diversos blogs y medios de comunicación. Precisamente por eso me animé a adquirir No llames a casa en cuanto se puso a la venta, eso sí, por pura casualidad: la encontré expuesta en la sección de ‘novedades’ de una librería un día de esos en los que vas a comprar un libro y acabas llevándote tres.

El caso es que ahí lo tenía desde entonces, ocupando espacio en una estantería y sin recibir la más mínima atención por mi parte. ¡Ignorante de mí! Si hubiese sabido antes lo que me estaba perdiendo ya hace tiempo que habría devorado no solo éste, sino también el resto de sus novelas. Incluso me habría atrevido con alguna de sus publicaciones de poemas. Porque sí, amigos míos, Carlos Zanón es, ante todo, poeta. Y, a tenor de su reputación, por lo visto de los buenos. En fin, ahora que conozco al genio no creo que tarde mucho en descubrirlo por mí mismo.

Con todo, si hay algo incuestionable respecto a Zanón es que sabe escribir. Es más, me atrevería incluso a calificar su prosa como magistral; una composición armónica de palabras que utiliza con destreza, agilidad y proporción para retratar la más cruda realidad de sus personajes —de ficción, supongo, pero tan reales como la vida misma—. La miseria, la duda, el miedo, la ambición y sobre todo el amor son desgranados por Zanón de tal manera en la relación que mantienen los protagonistas de sus relatos que llegas incluso a conocerlos en lo más profundo de su ser. Porque tienen alma, sí señor; esta es la mayor virtud de su creador: conseguir que un revoltijo variopinto de individuos de toda clase, género y situación cobren vida real para el lector. Igual da si son macarras de medio pelo buscándose la vida o padres de familia frustrados en busca de la felicidad; todos adquieren identidad propia, conocida, a veces cercana y otras no tanto, pero siempre real y sobrecogedora.

No llames a casa es su tercera novela y supone un claro ejemplo de lo que estoy contando. Con ella nos introduce en una trepidante trama de extorsión, decadencia, desesperación y asesinato, y lo hace utilizando como telón de fondo tres historias de amor —o desamor, según se mire—. La de Raquel y Bruno; una yonqui de pasado convencional, aunque ya muy lejano y un delincuente espabilado y marrullero, hijo de los bajos fondos de Barcelona. También encontraremos la triste relación entre Mireia y Cristian, en la que el amor solo existe en una dirección y en la otra no hay más que un enorme vacío. Y, por último, la de Merche y Max, dos amantes adúlteros y reincidentes que llevan años engañando a sus familias hasta el punto de llevar una autentica doble vida.

Pues bien, Bruno, Raquel y el hermanastro de ésta, Cristian, han encontrado el trapicheo perfecto para sobrevivir con holgura en un escenario repleto de drogas, alcohol, timbas de cartas y miseria, sobre todo mucha miseria. Capitaneados por Bruno, dedican su tiempo a vigilar a las parejas que entran y salen de las casas de citas. Apuntan las matrículas de sus coches, averiguan el teléfono de sus propietarios y el chantaje ya está servido. Silencio a cambio de dinero. Algunos pagan por mantener la infidelidad en secreto y otros simplemente no tragan, pero en su cómputo global el negocio resulta bastante rentable.

La desafortunada visita de Merche y Max a uno de esos locales vigilado por este particular trío de sinvergüenzas les pondrá en el acto en su punto de mira. Pero el chantaje no saldrá como estaba previsto. Max recibe la llamada de Cristian exigiéndole el pago y en ese momento dará comienzo una historia sórdida, en la que la lealtad, el despecho y el egoísmo más miserable acabarán por arrastrar a los personajes a un final tan trágico como sorprendente.

En fin, lo dicho: Carlos Zanón ha supuesto para mí todo un descubrimiento. No creo que tarde mucho en abordar el resto de su obra y, por supuesto, pienso recomendarlo siempre que alguien me pregunte por algún escritor de novela negra que se salga de los arquetipos que normalmente delimitan el género.

 

Toni Soler, viernes 25 de mayo de 2012

Twitter: @tonelo1000


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4 Comments

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  1. Anny says
    28 may 12 at 6:35pm

    Esta me la apunto!!!!!!! Será mi siguiente lectura.
    La de José Sanclemente me encantó. Gracias de nuevo por la recomendación.
    Ya te contaré!!!!!

    (reply)
    • Toni Soler says
      29 may 12 at 2:06pm

      Gracias por tu comentario, Anny. No existe nada más gratificante para mí que ver como mis reseñas llegan de verdad a los lectores que visitan el blog.

      Celebro que disfrutaras con la novela de Sanclemente y estoy convencido de que ‘No llames a casa’ de Zanón también te gustará. Son dos estilos muy diferentes, pero ambas novelas son tan actuales como sorprendentes.

      (reply)
  2. 04 jul 12 at 7:21am

    Muy animado por tu reseña, espero con gran interés leer pronto Tarde, mal y nunca.

    (reply)
    • Toni Soler says
      04 jul 12 at 7:54am

      Gracias, José Ignacio!

      Celebro haber llamado tu atención sobre este autor. La verdad es que yo también tengo pendiente la lectura de ‘Tarde, mal y nunca’. Las críticas hablan maravillas de ella y estoy convencido de que será una buena opción para este verano. Seguiré muy de cerca tu blog esperando la reseña ;-)

      Un fuerte abrazo!

      (reply)

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